Amenazas escolares: bajaron los casos tras las sanciones económicas e imputaciones

Amenazas escolares: bajaron los casos tras las sanciones económicas e imputaciones



Luego de la implementación del protocolo de recupero y resarcimiento de gastos por operativos derivados de falsas amenazas en escuelas, los casos tuvieron un leve descenso pero “aún no se está en un escenario ideal”.

«Si bien estamos muy lejos del escenario ideal, ya se comienza a ver una merma en cuanto a las incidencias que se recepcionan en el 911. Creemos que eso sucede porque los argentinos estamos acostumbrados a reflexionar sobre lo que hacemos cuando nos toca pagar», indicó la secretaria de Coordinación Técnica y Administración Financiera del Ministerio de Seguridad, Georgina Orciani.

Hasta el momento, el Gobierno provincial ya envió 39 notificaciones para cubrir los costos originados por los operativos policiales ocasionados por las falsas amenazas de atentados en escuelas en todo el territorio de Santa Fe. «Estamos muy lejos del escenario ideal, pero hay una merma muy paulatina de esa situación en las escuelas que nos preocupa mucho», aclaró la funcionaria, en diálogo con LT8.

Cabe recordar que, aunque la cifra puede variar según la magnitud del despliegue, el tránsito de la zona y la cantidad de personas a evacuar, se estima que un operativo promedio cuesta entre 6 y 7 millones de pesos.

El protocolo elaborado por el Gobierno provincial contempla siete instancias para exigir el pago a quienes enfrenten denuncias por intimidación pública u otros hechos de características similares. Como punto de partida, el Ministerio Público de la Acusación (MPA) debe individualizar a los presuntos autores, a los partícipes y a los adultos responsables dentro de cada causa penal.

Una vez que la Provincia cuenta con los domicilios y contactos telefónicos de las personas involucradas, la Secretaría de Coordinación Técnica y Administración Financiera del Ministerio de Justicia y Seguridad se encarga de estimar los costos operativos del procedimiento.

“Si bien hay conductas que se reiteran y se reflejan en distintos puntos de la provincia, cada una reúne una gravedad distinta. Lo que puede ser una inscripción en la pared de una escuela de Rosario, quizás no reviste el mismo tenor de amenaza para una escuela muy chica en una localidad pequeña del interior de la provincia. Por lo cual, si bien es cierto que vemos una réplica en cuanto a inscripciones en paredes, espejos en baño, en pupitres o en paredes, también vemos correos electrónicos, mensajes de Whatsapp, y hasta armas de juguete y balas», explicó Orciani.





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