El martes por la noche, después del 3-0 sobre Benín, más de 85 mil personas en el Monumental hicieron lo que se hace en las noches grandes: levantaron la cabeza y miraron al cielo. Esperaban a Messi. Lo que apareció primero fue otra cosa: el logo de Sancor Seguros, la aseguradora que financió el show de drones y es una de las empresas que patrocina a la AFA.
La marca ocupó el cielo durante casi un minuto, antes de cualquier imagen del capitán. En las tribunas la respuesta fue inmediata: silbidos y abucheos en distintos sectores, mientras el homenaje seguía su curso y el propio Messi, rodeado por sus compañeros, miraba para arriba.
El despliegue no era menor: alrededor de mil drones, unos siete minutos de vuelo sincronizado y un costo estimado en 100 mil dólares. La coordinación del espacio aéreo fue tal que tres vuelos que se aproximaban a Aeroparque tuvieron que esperar en el aire unos 15 minutos.
Después del tramo publicitario llegó lo que todos esperaban: el 10, el apellido, la camiseta albiceleste, la Copa del Mundo de Qatar, el Obelisco, un retrato de perfil del jugador con el mensaje “¡Gracias Leo!” y las tres estrellas. Con un detalle que no pasó inadvertido para los que miran de cerca: los drones lo dibujaron pateando con la pierna derecha. Sí: al zurdo más famoso del planeta le cambiaron la pierna.
Las imágenes se viralizaron en minutos. En las redes se multiplicaron los memes y las críticas, que apuntaron tanto a la empresa como a la AFA y a su presidente, Claudio “Chiqui” Tapia, por haber dejado que el patrocinador abriera la secuencia dedicada al capitán. Al día siguiente, la aseguradora cerró los comentarios de sus publicaciones en Instagram; los reclamos se mudaron a Facebook, donde hubo clientes que anunciaron que se daban de baja. Y en Wikipedia alguien agregó una definición nueva: “Conocido por arruinar la despedida de Lionel Messi”.
El descargo llegó el jueves, con un mensaje dedicado a Messi: “Llenamos el cielo de luces. Y aprendimos algo: cuando está Leo, el que brilla es solo él. Los escuchamos. Gracias siempre, Capitán”. Lo acompañó con una placa que dice “El 10 por encima de todos”. No hubo disculpa explícita y los comentarios tampoco se apagaron: “¿Cuál es el número para darme de baja?”, se repitió entre las respuestas.
Hay un antecedente que vuelve la escena más llamativa: días antes de la despedida, la empresa había festejado sus 80 años con un espectáculo de 500 drones y un saludo grabado del propio Messi. Dicho de otro modo, ya sabía cómo funcionaba el mecanismo.
Quedará para el archivo la postal de una noche histórica: 85 mil personas mirando al cielo y el cielo devolviendo, primero, una marca. El homenaje, igual, terminó como tenía que terminar. Con el 10 y con un gracias.