Sofía Bruno y Brenda Crucianelli, asesoras en gestión de calidad e inocuidad alimentaria, pasaron por Así de bien (Sí 98.9), derribaron algunos de los mitos más habituales a la hora de manipular alimentos en casa y repasaron qué cuidados básicos pueden evitar una intoxicación alimentaria.
Aunque muchas veces no se perciba el riesgo, ambas especialistas coincidieron en lo importante que es no relajarse en la cocina. “Uno piensa que no va a pasar nada y se relaja. No se ve cuán grave puede ser una intoxicación alimentaria”, advirtieron y subrayaron: “La idea no es alarmar, sino prevenir”.
Como primera recomendación, indicaron que la comida lista para consumir no debe permanecer más de dos horas a temperatura ambiente, especialmente si contiene crema, leche o mayonesa, y más aún en épocas de altas temperaturas.
Bruno y Crucianelli hicieron hincapié en que el objetivo de cualquier manipulador de alimentos -especialmente en el sector gastronómico- es cuidar la salud de quienes van a consumirlos. “La responsabilidad es muy grande: no se están vendiendo zapatillas, se están elaborando alimentos que impactan directamente en la salud”, remarcaron.
Por otro lado, explicaron que antes de abrir una lata, es fundamental revisar su estado, es decir que no esté abollada ni inflada. Luego, recomendaron enjuagarla o rociarla con alcohol al 70%, porque se desconoce qué manipulación tuvo la superficie. Ese paso evita la contaminación al abrirla.
Asimismo, remarcaron que todos los alimentos tienen fecha de vencimiento, pero no todos duran lo mismo. Los productos con alta actividad de agua tienen una vida útil más corta. Además, algunos alimentos como el arroz tienen dos vidas útiles: en el paquete cerrado y después de cocinado.
Por eso, las especialistas insistieron: “Siempre hay que leer los rótulos, ahí están las instrucciones de conservación y uso seguro.”
Con respecto al huevo, indicaron que si tiene restos de excremento, no se lo lava bajo la canilla, sino con un paño húmedo pero solo cuando se van a cocinar, no cuando se almacenan. En tanto, se recomienda guardarlos en un táper cerrado para evitar contaminación cruzada dentro de la heladera.
El descongelado seguro de carnes debe hacerse siempre dentro de la heladera, en la parte inferior y sobre una bandeja para contener los líquidos. “Lo que se descongela no se vuelve a congelar”, remarcaron.
Uno de los mitos más comunes es lavar la carne antes de cocinarla. Al respecto, Bruno y Crucianelli aclararon que no solo no sirve, sino que es contraproducente. “Lavarla no afecta a la carne, pero sí a todo alrededor: las microgotas salpican y diseminan microorganismos por la cocina”, sumaron.
Las esponjas son uno de los objetos más contaminados del hogar. El proceso correcto es lavarlas con agua y detergente, enjuagarlas, desinfectarlas con lavandina respetando la dilución indicada en el rótulo y dejar actuar mínimo 5 minutos. Este procedimiento debe hacerse a diario.
Por último, diferenciaron limpiar de desinfectar y remarcaron que primero se limpia y luego se desinfecta. Además, al usar productos químicos, si no se respetan las instrucciones del rótulo puede generarse contaminación química, igual de riesgosa que la biológica.