El endeudamiento se consolidó como un rasgo estructural de la economía argentina y atraviesa tanto al Estado como a empresas y hogares. Así lo plantea el último informe trimestral del Observatorio Social, Económico y Productivo (Ospep), que describe un escenario en el que la toma de crédito dejó de estar asociada a la inversión o el crecimiento y pasó a cumplir un rol de sostén frente al deterioro de ingresos y actividad.
“El endeudamiento en Argentina no es una opción para desarrollarse o para crecer. Hoy es una forma de poder sobrevivir”, sostuvo la ex senadora nacional Marilin Sacnun, al analizar los datos del informe. En esa línea, planteó que existe “un mecanismo de endeudamiento, una arquitectura financiera” que se volvió transversal a toda la economía.
El documento, correspondiente al primer trimestre de 2026, señala que la deuda funciona cada vez más como un mecanismo para “evitar un deterioro mayor” y no como una herramienta de expansión, consolidando una lógica de dependencia financiera en todos los niveles.
En el plano nacional, el informe remarca que Argentina mantiene compromisos superiores a los 57 mil millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional. Sacnun retomó ese punto y afirmó: “A nivel nacional somos el país que más le debe al FMI en la región”, en referencia al volumen de la deuda y su impacto en las políticas económicas.
A nivel provincial, el trabajo advierte sobre un cambio en la estrategia de financiamiento en Santa Fe, con mayor peso de la colocación de deuda en mercados internacionales. En diciembre de 2025, la provincia emitió bonos por 800 millones de dólares, en un giro respecto de esquemas anteriores.
Marilin Sacnun.
Sobre ese punto, Sacnun cuestionó que “el gobierno de Maximiliano Pullaro ha tomado deuda por más de 800 millones de dólares, pasando de pedir a organismos multilaterales a emitir bonos”, y agregó que esos fondos “no fueron a integrar un fondo anticíclico para atemperar las políticas nacionales que afectan al aparato productivo”.
El informe también pone el foco en el sector privado, donde el endeudamiento aparece orientado a sostener la operatoria corriente en un contexto de demanda débil. La morosidad creció de manera sostenida y los cheques rechazados alcanzaron niveles superiores a los registrados durante la pandemia.
“Las pymes están pasando un momento muy difícil, estamos frente a un índice de morosidad y cheques rechazados a un nivel superior al momento de pandemia”, advirtió Sacnun, en sintonía con los datos que marcan un pico de más de 97 mil cheques rechazados en diciembre de 2025 y niveles elevados en los primeros meses de 2026.
Estas tensiones también impactan en el empleo. En Santa Fe se perdieron casi 13.800 puestos de trabajo entre fines de 2023 y diciembre de 2025, en un contexto de retracción de la actividad.
En los hogares, el panorama es aún más delicado. El informe señala que la proporción de deudas impagas se multiplicó por cuatro durante 2025, mientras que crece el uso de créditos de fácil acceso para cubrir gastos cotidianos.
“De cada 10 familias argentinas, seis están endeudadas y nueve de cada diez no pueden pagar sus deudas”, señaló Sacnun. Y agregó que “la franja más afectada es la de los jóvenes, con una morosidad cercana al 40%, y los jubilados que tienen que pedir créditos para comprar alimentos o medicamentos”.
El deterioro del ingreso aparece como un factor central en este proceso. En Santa Fe, los salarios perdieron poder adquisitivo tanto en el sector público como en el privado, lo que reduce la capacidad de afrontar gastos básicos y empuja al crédito como recurso cotidiano.
En ese contexto, el informe concluye que no se trata de un fenómeno transitorio, sino de la consolidación de un modelo donde la deuda organiza el funcionamiento económico. “La economía se sostiene sobre la administración permanente de pasivos”, advierte el documento.
“Acá el endeudamiento avanza”, resumió Sacnun, al plantear que el crédito dejó de ser una herramienta de desarrollo para convertirse en un mecanismo de supervivencia en amplios sectores de la sociedad.