Crimen de Montenegro: el rastro del Gol y los audios que delataron a dos primos

Crimen de Montenegro: el rastro del Gol y los audios que delataron a dos primos



El secuestro y asesinato de Gastón Montenegro, el joven de 25 años cuyo cuerpo apareció semienterrado en un campo de Serodino, comenzó a develar la trama que llevó a la Justicia a detener e imputar a dos primos de Fray Luis Beltrán. La investigación del Ministerio Público de la Acusación (MPA) sostiene que el crimen tuvo como trasfondo un conflicto vinculado al narcomenudeo en el cordón industrial y que, tras la ejecución, uno de los acusados intentó hacer desaparecer las pruebas que comprometían a los autores.

En una audiencia realizada este viernes, el fiscal Aquiles Balbis imputó a Juan Manuel V. por privación ilegítima de la libertad, homicidio agravado por el uso de arma de fuego y amenazas calificadas, mientras que Matías V. fue acusado de encubrimiento agravado. El juez Ariel Cattaneo ordenó prisión preventiva por el plazo de ley para el primero y por seis meses para el segundo.

Según la reconstrucción presentada por la Fiscalía, el 27 de junio, poco antes de las 10 de la mañana, Juan Manuel V. y otro hombre llegaron en un Volkswagen Gol Trend gris hasta la esquina de Güemes y Paraguay, en Capitán Bermúdez. Allí interceptaron a Montenegro y al joven que lo acompañaba.

Siempre de acuerdo con la imputación, ambos descendieron del vehículo y, bajo amenazas con un arma de fuego, obligaron a Montenegro a subir al automóvil. Antes de escapar, intimidaron al testigo para evitar cualquier reacción.

Uno de los elementos incorporados a la causa es justamente el relato del acompañante de la víctima, quien recordó que uno de los agresores le apuntó con un arma y le advirtió: «Vos no te metas», mientras se llevaban por la fuerza a Montenegro.

La Fiscalía sostiene que el joven permaneció privado de su libertad hasta ser ejecutado de dos disparos en la cabeza. Después, los autores trasladaron el cadáver hasta un campo ubicado junto a la ruta provincial 10, entre Andino y Serodino, donde lo enterraron parcialmente para ocultar el crimen.

El cuerpo fue encontrado el 4 de julio durante un rastrillaje en el que participaron la Policía de Investigaciones (PDI), drones policiales, Bomberos Zapadores y la unidad canina K9. La autopsia confirmó que había recibido dos disparos en el cráneo.

El trasfondo narco

Aunque la investigación continúa bajo reserva, la principal hipótesis del MPA vincula el homicidio con un conflicto relacionado con el narcomenudeo en el cordón industrial.

En ese sentido, los investigadores incorporaron testimonios que indican que Montenegro temía ser atacado. Un allegado declaró que el joven repetía que no podía permanecer mucho tiempo en la calle porque «tenía una bronca», en alusión a un enfrentamiento previo.

La pesquisa también apunta a un presunto vendedor de drogas de la región como la persona que mantenía el conflicto con la víctima y que habría ofrecido dinero para localizarla.

Los audios que complicaron al segundo imputado

La detención de Matías V. no estuvo relacionada con la ejecución del crimen sino con las maniobras posteriores para intentar borrar las evidencias.

Los investigadores secuestraron su teléfono celular durante un allanamiento en Fray Luis Beltrán y, al analizar su contenido, encontraron una serie de mensajes de voz enviados a su primo en los que daba instrucciones precisas para ocultar el vehículo utilizado en el secuestro.

«Tratá de sacar el auto de ahí y andate para Baigorria. Tomate el palo que va a caer un allanamiento y te van a llevar de los pelos«, se escucha en uno de los audios incorporados al expediente.

En otro mensaje insistía: «¿Y, no lo descartaste? ¿Qué hiciste con el teléfono? Sacá todo a la mierda. Agarrá el auto y dejalo al lado del puente. Prendelo fuego. Avivate, que no falta mucho para que te caigan«.

La Fiscalía sostiene que esos mensajes prueban que colaboró para eludir la investigación, ocultar el Volkswagen Gol Trend utilizado en el secuestro y hacer desaparecer tanto el vehículo como las armas empleadas en el homicidio.

Incluso, en otro audio, el ahora imputado sugería desarmar el automóvil y vender sus partes. «Bueno, pasame foto de las ruedas«, decía, después de proponer que los neumáticos fueran comercializados por separado.

Para el Ministerio Público de la Acusación, esas conversaciones constituyen una evidencia clave de las maniobras desplegadas para borrar el rastro del crimen.

Mientras los dos imputados permanecen detenidos, la investigación continúa para identificar al segundo hombre que participó del secuestro y determinar quién ordenó el ataque, en una causa que los fiscales consideran estrechamente ligada a las disputas por el control del narcomenudeo en el cordón industrial del Gran Rosario.





Source link