La relativa estabilidad de la tasa de empleo esconde una transformación profunda del mercado laboral argentino. Esa es la principal conclusión de un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), elaborado por Walter González, Claudio Lozano y Ana Rameri, que analiza los datos del segundo trimestre de 2026 y describe la consolidación de lo que denomina un «modelo changa«: menos empleo asalariado protegido y mayor peso del cuentapropismo, en un contexto de creciente presión sobre el mercado de trabajo.
Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) muestran que en el segundo trimestre de este año la tasa de actividad llegó al 48,9%, mientras que la tasa de empleo alcanzó el 45% y la desocupación el 7,9% de la población económicamente activa.
Para el IPyPP, el problema no puede medirse solamente a partir de la desocupación abierta. La participación en el mercado laboral creció con mayor intensidad que el empleo: entre el segundo trimestre de 2023 y el mismo período de 2026, la tasa de actividad pasó del 47,6% al 48,9%, mientras la tasa de empleo apenas avanzó del 44,6% al 45%.
En ese período, además, la desocupación abierta pasó del 6,2% al 7,9%. El informe calcula que ese incremento representa unas 403 mil personas desocupadas adicionales al expandir los datos de la EPH al conjunto de la población urbana.
Más personas buscan trabajo o necesitan trabajar más
La situación se vuelve más amplia cuando se incorporan quienes tienen un empleo pero trabajan menos horas de las que necesitan y buscan otra ocupación. Según el estudio, la llamada desocupación ampliada –que suma a los desocupados los subocupados demandantes– alcanzó el 15,9% de la población económicamente activa en el segundo trimestre de 2026. En 2023 era del 13,6%.
También aumentaron otras formas de presión sobre el mercado laboral. La subocupación pasó del 10,6% al 11,5% entre 2023 y 2026, mientras que los ocupados que buscan activamente otro empleo crecieron del 16,2% al 16,9%. A su vez, quienes tienen trabajo pero están disponibles para trabajar más horas pasaron del 5,4% al 6%.
Al considerar conjuntamente desocupación y subocupación, la subutilización laboral alcanzó el 19,4% de la PEA, frente al 16,8% tres años atrás. El informe estima que esto equivale a unas 669 mil personas adicionales.
La presión efectiva sobre el mercado laboral –que suma desocupados y ocupados que buscan activamente otro empleo– llegó al 24,8%, frente al 22,4% de 2023. Si se agregan quienes no buscan otro trabajo pero están disponibles para trabajar más horas, la presión total llegó al 30,8%, tres puntos por encima del registro de tres años antes.
En términos absolutos, el IPyPP estima que unas 832 mil personas se incorporaron durante ese período a alguna de estas situaciones de presión laboral.
La caída del empleo asalariado
Pero el cambio más significativo aparece al observar qué tipo de trabajos se están generando.
Entre el segundo trimestre de 2023 y el segundo trimestre de 2026, la cantidad total de ocupados aumentó en unas 315 mil personas. Sin embargo, detrás de ese crecimiento hubo una fuerte recomposición: se perdieron alrededor de 485 mil puestos asalariados, mientras el trabajo por cuenta propia incorporó unas 692 mil personas.
Así, los asalariados pasaron de representar el 74,2% del empleo total al 70,5%. En sentido inverso, el cuentapropismo aumentó del 22,3% al 25,5%.
Dentro del empleo asalariado, el retroceso se concentró particularmente en los puestos registrados. De los 485 mil empleos asalariados perdidos en tres años, unos 457 mil correspondieron a trabajadores registrados, es decir, aquellos que cuentan con descuento jubilatorio. Los asalariados no registrados disminuyeron en unas 28 mil personas.
De acuerdo con el informe, más del 94% de la pérdida neta de empleo asalariado entre 2023 y 2026 se explica por la caída del empleo registrado.
La participación de los asalariados registrados dentro del conjunto de trabajadores asalariados pasó, de acuerdo con el análisis, del 63,2% al 62,1%. En otras palabras, el núcleo del empleo con mayor nivel de protección pierde peso dentro de la estructura ocupacional.
El cuentapropismo gana espacio
La misma tendencia aparece en la comparación interanual. Entre el segundo trimestre de 2025 y el segundo trimestre de 2026 se incorporaron unos 249 mil ocupados, pero el cuentapropismo creció en 409 mil personas, mientras el empleo asalariado se redujo en aproximadamente 189 mil.
De estos últimos, unos 145 mil correspondieron a asalariados registrados y otros 44 mil a trabajadores no registrados.
El resultado también se refleja en la informalidad laboral. Según el informe, alcanzó al 45% de los ocupados en el segundo trimestre de 2026, frente al 43,2% de un año antes.
El estudio señala que este incremento no se explica principalmente por un aumento de los asalariados sin descuento jubilatorio, cuya cantidad incluso se redujo durante el último año, sino por la expansión del trabajo por cuenta propia. En ese universo, la informalidad alcanzó al 65,8%.
Por eso, el cuentapropismo pasó de representar el 34,3% del empleo informal en el segundo trimestre de 2025 al 37,3% un año después.
Un cambio en la estructura laboral
La transformación también puede verse al comparar las principales formas de inserción laboral. En el segundo trimestre de 2023, los asalariados registrados representaban el 46,9% del total de ocupados. La suma de asalariados no registrados y cuentapropistas alcanzaba entonces al 49,6%.
Tres años después, la proporción de asalariados registrados había bajado al 43,8%, mientras que la suma de cuentapropistas y asalariados no registrados trepó al 52,2%.
Para los autores del informe, esa modificación permite explicar por qué una tasa de empleo relativamente estable no necesariamente implica una mejora equivalente en las condiciones de inserción laboral.
El estudio también cruza los datos de la Encuesta Permanente de Hogares con los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), aunque advierte que ambas fuentes tienen universos y metodologías diferentes y que sus cantidades no deben sumarse.
Tomando el cuarto trimestre de 2023 como base 100, el empleo asalariado privado registrado cayó 3,7%, equivalente a unos 238 mil puestos menos, mientras que el empleo público registrado se redujo 2,5%, unos 86.500 puestos. En sentido contrario, el monotributo aumentó 7,9%, con unos 161 mil inscriptos más.
La EPH muestra, además, un crecimiento todavía mayor del cuentapropismo informal, que aumentó 18% desde fines de 2023, con unos 497 mil trabajadores adicionales, mientras que el empleo asalariado no registrado prácticamente no varió.
Del empleo asalariado a la responsabilidad individual
A partir de estos datos, el IPyPP plantea que el cambio no consiste simplemente en una sustitución entre categorías estadísticas. Los autores interpretan que existe una creciente «individualización» de las relaciones laborales, por la cual una parte de los trabajadores debe resolver por su cuenta cuestiones vinculadas con la continuidad del empleo, los ingresos, los aportes previsionales, los tiempos de trabajo y los costos de la actividad.
En ese marco ubican el concepto de «modelo changa»: una estructura en la que el empleo total puede mantenerse o crecer levemente, pero con un peso cada vez menor de las relaciones salariales protegidas y una expansión de trabajos independientes, informales o insuficientes.
El informe también señala que el crecimiento del trabajo independiente no implica necesariamente una mayor autonomía económica. Según los autores, puede coexistir con relaciones de dependencia respecto de plataformas, marcas o empresas que establecen precios, comisiones, condiciones de acceso y mecanismos para llegar a los clientes.
La conclusión del estudio es que el principal cambio de los últimos tres años no se encuentra únicamente en cuántas personas tienen trabajo, sino en qué tipo de empleo se está expandiendo. Mientras la tasa general de empleo permanece relativamente estable, pierden participación los puestos asalariados registrados y gana terreno el cuentapropismo, al mismo tiempo que aumentan la desocupación, la subocupación y la cantidad de trabajadores que buscan otra ocupación o necesitan trabajar más horas.