El domingo 12 de septiembre de 1976 una explosión alteró el barrio Refinería. En la esquina de Junín y Rawson, un Citroën 3CV voló por los aires tras la detonación de una bomba de fragmentación que alojaba en su interior.
El artefacto estaba lleno de bulones y tuercas rociadas de materia fecal y basura. El objetivo era que al impactar en un cuerpo no sólo produjeran daño, sino también una infección que agravara el cuadro. La bomba mató a 9 policías que regresaban de la cancha de Central y a un matrimonio.
