La recuperación del consumo masivo continúa sin aparecer en los indicadores económicos. Un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), muestra que las ventas en supermercados y autoservicios registraron nuevas caídas durante marzo de 2026 y se mantienen lejos de los niveles observados antes del ajuste económico iniciado a fines de 2023.
De acuerdo con el relevamiento, las ventas en supermercados acumularon durante el primer trimestre del año una contracción real del 5,8% respecto del mismo período de 2025. El deterioro es aún más marcado cuando se compara con años anteriores: el volumen vendido se ubica 14,1% por debajo de los registros de 2023.
Los datos reflejan que el consumo de los hogares sigue atravesando dificultades pese a la desaceleración de la inflación y a la mejora de algunos indicadores macroeconómicos. Para el CEPA, la persistencia de la caída evidencia que la demanda interna todavía no logró recomponerse después del fuerte impacto que tuvieron las medidas de ajuste sobre los ingresos reales de la población.
La comparación histórica permite dimensionar el fenómeno. Tomando las ventas acumuladas entre enero y marzo de cada año a precios constantes de marzo de 2026, el informe señala que los supermercados comercializaron bienes por el equivalente a 8,38 billones de pesos durante el primer trimestre de 2023. En 2026, ese volumen se redujo a poco más de 7,2 billones, una diferencia cercana al 14%.
Incluso respecto de 2025, cuando el consumo ya mostraba signos de debilidad, la actividad volvió a retroceder. El volumen comercializado pasó de 7,64 billones de pesos en el primer trimestre del año pasado a 7,2 billones en igual período de este año.
El comportamiento de las distintas categorías de productos muestra una tendencia heterogénea, aunque predominan las bajas. Entre los rubros con mayores retrocesos frente a 2025 aparecen los artículos electrónicos y para el hogar (-12,2%), los productos de limpieza y perfumería (-11%), las bebidas (-9,6%) y los alimentos de rotisería (-9%).
También se verificaron caídas en carnes (-5,6%), productos de almacén (-4,2%), lácteos (-1,4%) y panadería (-0,8%). En contraste, las únicas categorías que exhibieron incrementos fueron indumentaria y calzado, con una suba de 5,3%, y verdulería y frutería, con un crecimiento de 1,9%.
Sin embargo, el CEPA advierte que algunos de esos aumentos deben analizarse con cautela. En varios casos, la mejora se explica por la comparación con niveles excepcionalmente bajos registrados durante 2024 y 2025, más que por una expansión sostenida del consumo.
El informe también analiza la evolución mensual de la actividad comercial. Según los datos del Indec, las ventas en supermercados registraron en marzo una caída de 0,1% respecto de febrero y una disminución interanual de 4,2%.
La situación es todavía más compleja en los autoservicios mayoristas. Allí las ventas descendieron 1,4% en comparación con el mes anterior y se ubicaron 6,5% por debajo de marzo de 2025.
Los gráficos elaborados por el CEPA muestran además un cambio estructural en los niveles de consumo. Mientras que entre enero de 2022 y noviembre de 2023 los supermercados operaban con un índice promedio cercano a 100 puntos, desde diciembre de 2023 hasta marzo de 2026 el promedio cayó a 90. En los autoservicios la retracción fue aún más pronunciada: el indicador descendió de 103,3 a 86,4 puntos.
Para los investigadores, estos números reflejan que la recuperación económica continúa mostrando fuertes diferencias entre sectores. Mientras algunos indicadores vinculados a la actividad financiera o a determinados rubros productivos exhiben señales de mejora, el consumo cotidiano de las familias sigue sin encontrar un punto de inflexión.
De esta manera, los datos del primer trimestre consolidan una tendencia que ya se observó durante gran parte de 2024 y 2025: la economía puede mostrar signos de estabilización, pero esa mejora todavía no se traduce en una recuperación significativa de las compras en supermercados y autoservicios, uno de los termómetros más sensibles para medir la situación de los hogares argentinos.