El médico legista Javier Amherst advirtió sobre las graves consecuencias que tendría la entrada en vigencia de un nuevo baremo para la evaluación de enfermedades y accidentes laborales, prevista para el 2 de febrero de 2026 por decreto del presidente Javier Milei. En diálogo con Sí 98.9, Amherst calificó la medida como “un auténtico cambio constitucional” con impacto directo en la salud de los trabajadores y la población en general.
Según explicó, la normativa propone eliminar la mayor parte de las enfermedades profesionales de la tabla de reconocimiento laboral y reducir drásticamente los porcentajes de incapacidad indemnizatoria. “Por ejemplo, una lesión de rodilla que antes se consideraba con un 25% de incapacidad ahora podría reconocerse apenas en un 4%”, ejemplificó Amherst. Además, alertó sobre la posibilidad de que los dictámenes se realicen únicamente a partir de estudios médicos, sin la revisión presencial del trabajador.
El especialista subrayó que esta situación agrava un problema histórico: el subregistro de enfermedades profesionales en Argentina. “En Alemania se denuncian al menos un 14% de enfermedades profesionales; en Argentina apenas un 3%. No porque las condiciones sean mejores, sino porque existe una industria de subregistro, no una industria del juicio”, explicó.
Amherst también vinculó la reforma con impactos en la salud pública y la sobrecarga del sistema sanitario. “El trabajador que no sea atendido por la aseguradora de riesgos de trabajo se volcará al sistema público o a obras sociales, trasladando recursos de quienes menos tienen a quienes más tienen”, advirtió.
Durante la entrevista, el médico legista también se refirió a proyectos provinciales en Santa Fe que buscan modificar la designación de médicos legistas y fijar honorarios de peritos, lo que, según Amherst, podría generar conflictos adicionales en la evaluación de casos laborales.
El especialista concluyó destacando que la normativa “no favorece la salud del trabajador” y reclamó atención sobre la prevención y la exposición a riesgos laborales, como el asbesto, que puede tener consecuencias letales décadas después de la exposición inicial.
Amherst cerró el diálogo con un llamado a considerar la salud laboral como un tema de interés público: “Estamos hablando de la salud de las poblaciones, no solo de los trabajadores. Estas decisiones tienen un efecto directo en familias y comunidades”.