La investigación por el femicidio de la aspirante rosarina a Gendarmería sumó nuevos elementos sobre la conducta de su pareja y principal acusado, Carlos Gonzalo Rivero. Según la causa, habría utilizado engaños, una presunta suplantación de identidad y distintas maniobras para alejar a Camila Vecchiarello de su entorno. También se investiga si continuó haciéndose pasar por la joven después de asesinarla.
Uno de los hechos que analiza la Justicia es una denuncia digital presentada en Salta a nombre de Camila, en la que se acusaba por abuso sexual a un hombre de apellido Díaz, cercano a la familia de la joven. La presentación tenía inconsistencias y no precisaba cuándo, dónde ni cómo habría ocurrido el supuesto abuso.
Además, la denuncia había sido enviada a una jurisdicción que no coincidía con el lugar de residencia del hombre señalado. Desde el juzgado salteño se comunicaron entonces con los familiares de Camila, que viven en Rosario, para solicitar que la joven se presentara y pudiera avanzar el expediente.
Cuando la familia intentó contactarla, quien respondió fue Rivero. Según la reconstrucción de los investigadores, el acusado aseguró que Camila había ido a una guardia médica y que había dejado su teléfono, y también habría pedido que no le dieran importancia a la denuncia.
Con el avance de la investigación, la Fiscalía estableció que Camila no había realizado esa acusación. Para los investigadores, Rivero habría utilizado la identidad de su pareja para presentar la denuncia con el objetivo de generar un conflicto con una persona cercana a ella. El episodio podría derivar además en una nueva investigación por una posible falsa denuncia.
La causa también incorporó pericias sobre los teléfonos celulares. Según los investigadores, después del femicidio Rivero continuó respondiendo mensajes enviados por familiares de Camila desde el teléfono de la víctima, haciéndose pasar por ella mientras el cuerpo permanecía en el departamento.