La imagen de Javier y Karina Milei bajando nuevamente juntos de un avión presidencial en suelo estadounidense tendrá que esperar. En una decisión atípica para la dinámica de la Casa Rosada, la secretaria general de la Presidencia resolvió a último momento no subirse al vuelo rumbo a Estados Unidos.
Mientras el mandatario se prepara para su esperada intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y una serie de encuentros en Nueva York, su hermana optó por atrincherarse en Buenos Aires. El objetivo de su sorpresiva permanencia es intentar domar una agenda local que arde por varios frentes simultáneos y que exige su presencia territorial.
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El ancla principal que retuvo a la funcionaria en el país es la supervivencia de la mesa política del oficialismo. Este espacio, fundamental para el armado parlamentario y electoral de La Libertad Avanza, tiene cita este martes al mediodía en la Casa Rosada y prometía hundirse si ella armaba las valijas para acompañar a la comitiva. En pocas palabras, acomodar a la tropa libertaria para no intensificar el malestar interno.
La urgencia de la reunión no es menor: servirá como escenario para el primer cara a cara tras los explosivos cuestionamientos públicos de Patricia Bullrich. La senadora no dudó en destrozar al equipo económico por el duro recorte en Discapacidad incluido sin previo aviso en el Presupuesto 2027, acusando además de mentiroso al jefe de Gabinete, Diego Santilli, lo que generó turbulencia entre «los violetas».

Desde el bullrichismo ya adelantaron que llevarán sus quejas formales a la mesa de este martes, prometiendo un clima de extrema tensión. Pese a este escenario de confrontación abierta, cerca de la funcionaria descartan que actúe como pacificadora entre las partes:
A este torbellino político se le suma un frente de conflicto directamente ligado a las responsabilidades operativas de la propia Karina: la purga en la Quinta de Olivos. La residencia presidencial atraviesa una profunda reestructuración que incluyó el pase del control a la Casa Militar y que empujó la renuncia de Belén Agudiez, una funcionaria clave de su gestión, obligando a la secretaria general a quedarse para apagar el incendio institucional.
Cita papal y rosca en el Congreso
Lejos de agotarse en las internas, la hoja de ruta de Karina Milei en Buenos Aires también incluye responsabilidades de Estado de primer nivel. Este mismo martes, a partir de las 17, encabezará junto a la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, un encuentro clave en la sede de esa cartera.
El objetivo de la cita será coordinar el operativo de seguridad y logística para la inminente visita del papa León XIV a la Argentina. La reunió sentará en la misma mesa a los representantes de la Conferencia Episcopal y a las autoridades de todas las jurisdicciones involucradas en el recorrido del Sumo Pontífice, quien pasará por lugares sensibles como el Cottolengo Don Orione y la cárcel de Devoto.
Por último, la secretaria general aprovechará la ausencia de su hermano para aceitar los puentes con los aliados legislativos. Mientras exige bajar los decibeles de confrontación pública hasta fin de año, Karina mantendrá una serie de encuentros cerrados con la mira puesta en destrabar leyes fundamentales que siguen en un limbo, como la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el demorado proyecto de soberanía nacional.
TC/MSS