«La casa era una ridiculez»: Morla se despegó de la atención médica y tuvo que pedirles perdón a Dalma y Gianinna

«La casa era una ridiculez»: Morla se despegó de la atención médica y tuvo que pedirles perdón a Dalma y Gianinna


El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona vivió una de sus jornadas más tensas y esperadas en los tribunales de San Isidro. Matías Morla, ex apoderado y figura central en el tramo final de la vida del ídolo, y Jonathan Espósito, el sobrino que convivió con él hasta el último suspiro, se sentaron frente a los jueces para dar su versión. Lejos de esquivar la polémica, el abogado detalló los caóticos días previos al desenlace, apuntó contra las decisiones familiares en la internación domiciliaria y reveló el profundo vínculo emocional que unía al ex futbolista con el principal acusado, Leopoldo Luque.

Durante su paso por el estrado, Morla defendió con uñas y dientes su rol al lado del campeón del mundo, en medio de las feroces acusaciones de Dalma y Gianinna Maradona. “Fui el mejor amigo de Diego, su apoderado y trabajamos juntos. Fui su apoderado hasta su muerte”, arrancó el letrado, quien aclaró que sus funciones pasaban estrictamente por administrar los negocios y los contratos junto a una contadora. Sin embargo, no dudó en respaldar el accionar del neurocirujano imputado: “Diego lo amaba. Le brillaban los ojos cuando lo veía. Lo quería muchísimo”, aseguró.

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A la hora de hablar sobre el polémico traslado de Maradona a la casa del country San Andrés, en Tigre, el abogado se despegó por completo de la responsabilidad. Señaló que solo participó de una llamada telefónica con el director de la Clínica Olivos (donde Diego estaba “totalmente enojado” y pedía irse) y que luego “los médicos y la familia se pusieron de acuerdo en cómo seguir adelante”. Además, destapó una interna feroz en el entorno: denunció que existía «una cuestión paralela para manipular cierta información» sobre las visitas, motivo por el cual él mismo decidió incorporar al psicólogo Carlos Díaz, experto en adicciones.

El estado emocional y los consumos problemáticos del ex entrenador de Gimnasia también dominaron la audiencia. Morla vinculó las recaídas directamente con los idas y vueltas sentimentales del Diez. “El problema era cuando se peleaba con Rocío Oliva y caía en la bebida. Cuando volvía con ella, Rocío no le permitía tomar alcohol”, detalló el abogado para intentar explicar el contexto clínico de su amigo.

La otra declaración clave de la jornada llegó de la mano de Jonathan Espósito. El hijo de María Rosa Maradona, que vivía en la casa de Tigre cobrando un sueldo del estudio de Morla, pintó un cuadro devastador sobre la última semana de vida de su tío. Contó que el ídolo estaba muy hinchado, había perdido el apetito, tenía la voz «algo ronca» y, directamente, «no se quería levantar» de la cama.

El abogado Matías Morla.

Morla y Espósito fueron citados como testigos en el proceso en el que están imputados por homicidio simple con dolo eventual diferentes profesionales que estuvieron a cargo de cuidar la salud del Diez. Entre ellos están el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, el enfermero Ricardo Almirón, su jefe, Mariano Perroni, la jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical Nancy Forlini, y el médico clínico Pedro Di Spagna.

Al inicio de la investigación, Morla criticó la decisión de la familia -asesorada por los médicos tratantes- de optar por la posibilidad de que el entonces entrenador de Gimnasia de La Plata se recuperase en una vivienda particular tras haber sido sometido a una operación por un hematoma subdural en la cabeza. “Debía permanecer en una clínica, el tratamiento fue malísimo», aseguró en ese momento.

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Además, recordó que lo vio por última vez el 16 de noviembre de 2020, nueve días antes de su fallecimiento. Sobre esa reunión, puntualizó que su amigo «tenía la voz robótica«, y la atribuyó a la retención de líquidos que estaba padeciendo en ese momento.

Dalma y Gianinna Maradona, dos de las hijas del exmediocampista de Boca, Nápoli y la Selección Argentina, señalaron al abogado como un presunto responsable directo de la muerte de su padre. Según plantearon, habría buscado quedarse con la explotación de las marcas del exfutbolista y su accionar fue parte de un plan criminal, pero la Justicia no consideró incluirlo como imputado en este juicio.

A la hora de hablar sobre las condiciones del tratamiento, Morla dejó frases explosivas que exponen el descontrol de la internación. El abogado calificó como una «ridiculez» la elección de la casa en el barrio San Andrés y aseguró que nunca estuvo de acuerdo con el traslado a Tigre. Según su crudo relato, el dormitorio donde el Diez pasó sus últimos días era «extremadamente precario».

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A pesar de marcar estas falencias, se lavó las manos en materia sanitaria argumentando que «todos confiaron en Swiss Medical». Sin embargo, admitió su poder sobre la logística: confirmó que él «pagaba todo», que su asistente Maximiliano Pomargo cobraba un sueldo para hacerle el desayuno a Diego, y que la seguridad (integrada por agentes del Servicio Penitenciario) le reportaba todos los movimientos del domicilio.

En otro tramo de su descargo, el ex apoderado buscó justificar las decisiones clínicas y se despegó de la última (y triste) imagen pública de Maradona. «Yo me opuse a que vaya a la cancha de Gimnasia», sentenció sobre el polémico homenaje por su cumpleaños 60.

Sobre los días posteriores a la operación, recordó que para el 11 de noviembre el ex futbolista ya estaba «irascible» y desesperado por irse de la Clínica Olivos, un cuadro complejo que lo obligó a convocar al psicólogo Carlos Díaz para tratar las adicciones. Más allá del trágico desenlace, Morla mantuvo una defensa de hierro sobre la figura de Leopoldo Luque, ratificando el vínculo ciego que existía entre el médico y su paciente: «Diego lo amaba, tenían una tremenda confianza».

Los audios del escándalo y el armado de la internación

El momento más áspero de la jornada en los tribunales de San Isidro ocurrió cuando el abogado Fernando Burlando decidió exponer la intimidad de los acusados. Frente a los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, reprodujo una serie de mensajes de voz cruzados entre Leopoldo Luque y Matías Morla que contenían insultos brutales dirigidos a las hijas del ex capitán de la Selección.

Las grabaciones dejaron en evidencia un nivel de agresividad feroz hacia el entorno familiar. En la sala se escucharon calificaciones como “Gorda, negra, nefasta, maleducada de mierda, mala onda y desagradecida”, mientras que el neurocirujano llegó a disparar: “Te chupa la pija la negra de mierda esa, perdón por la palabra”. Al verse acorralado por sus propios audios, el ex apoderado del Diez tuvo que pedir disculpas en plena audiencia y confesó sentir vergüenza por sus dichos.

El exfutbolista Diego Armando Maradona

Más allá del choque verbal, el testimonio aportó nombres precisos sobre cómo se gestionó la polémica estadía en la zona norte. Ante las preguntas del letrado Félix Linfante, Morla se desligó de la logística y detalló que la búsqueda de la casa quedó en manos de su «oficina». Específicamente, señaló a su hermana Vanesa, a su cuñado y ex asistente del ídolo, Maximiliano Pomargo, y a la contadora Andrea Trimarchi como los encargados de elegir la vivienda para el tratamiento domiciliario.

Para intentar contextualizar el cuadro general del paciente durante esos últimos días, el ex representante remarcó que los bajones anímicos no eran ninguna novedad y definió como una situación «común» el hecho de que el ex futbolista se deprimiera. Para cerrar su postura y justificar las decisiones médicas, ratificó el peso que tenía el principal imputado en la vida clínica del ídolo y admitió sin rodeos que Luque era su «médico de confianza».

El testimonio del sobrino de Maradona

Espósito tiene 42 años y es hijo de María Rosa Maradona, una de las hermanas de Diego. Fue una de las personas más cercanas al exjugador en sus últimos años de vida y estuvo presente en la casa alquilada de la localidad de Benavídez. Según la investigación, era quien le suministraba los medicamentos a su tío.

Vi que tomó la medicación. El enfermero le tomó el pulso y él se dejó tomar. Me acuerdo que Diego estaba medio fastidioso ese día”, sostuvo Espósito en su segunda declaración ante el Ministerio Público Fiscal (MPF) cuando le consultaron acerca de si su tío había tomado los remedios la noche del 24 de noviembre.

Segundo Juicio por la muerte de Diego Maradona 14042026
Segundo Juicio por la muerte de Diego Maradona.

Sobre el día de la muerte, expresó: «Esa mañana no lo vi, es más, no me acerqué a la habitación. Cuando entré fue cuando ya se encontraba sin vida”.

Por otro lado, comentó que en ese momento ninguna persona había ingresado a la habitación y que en los últimos días se lo veía con el ánimo bajo. «La primera semana en Tigre estuvo de diez, hasta quería jugar; después de eso comenzó a recaer”.

La causa por la que procesaron a Morla

Matías Morla irá a juicio oral por el delito de defraudación por administración fraudulenta junto a su cuñado y ex asistente personal de Diego, Maximiliano Pomargo; y dos de las hermanas de Diego, Rita y Ana Maradona. En la causa también están imputados la escribana Sandra Iampolvsky; y el ex administrador Sergio Garmendia.

El Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 43 confirmó la medida tras rechazar los pedidos de sobreseimiento del exabogado y de los demás acusados, después de que los herederos del exfutbolista denunciaran que habrían sido excluidos indebidamente del usufructo comercial del nombre y las marcas.

Luego de declarar como testigo en el juicio por la muerte de su papá, Gianinna brindó una conferencia de prensa y apuntó contra Morla. “Su plan era que mi papá ya no esté más y lo hizo perfecto haciendo lo de (la empresa) Sattvica, pasándose todas las marcas para él y tres años después diciendo que eran para mis tías«, sostuvo. Por eso, se espera que este jueves los abogados que representan a los hijos de Maradona le realicen fuertes preguntas al letrado.

FP/ff/TC/MSS





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