La Confederación General del Trabajo (CGT) comenzó a elaborar un índice propio de inflación con el objetivo de disputar la credibilidad de las cifras oficiales y sumar una herramienta más en su estrategia de confrontación con el Gobierno. La iniciativa busca reflejar, según sostienen desde la central, el impacto real de los aumentos de precios en el consumo cotidiano de los trabajadores.
El cosecretario general de la CGT, Cristian Jerónimo, explicó que la decisión se tomó luego de que muchos asalariados vieran deteriorarse su poder adquisitivo pese a los datos difundidos por el Indec. “Hay una inflación que se vive todos los días en la góndola y que no siempre coincide con los números oficiales”, afirmó en declaraciones radiales, al tiempo que prometió una medición “seria y respaldada”.
En paralelo, la central sindical ratificó su rechazo frontal al proyecto de reforma laboral que se discute en el Congreso. Desde la CGT sostienen que la iniciativa no implica una modernización del sistema, sino un retroceso en derechos históricos, y apuntan a generar presión sobre senadores y senadoras que aún no definieron su voto.
Jerónimo también puso en duda el optimismo del oficialismo respecto del respaldo parlamentario y recordó intentos legislativos fallidos del Ejecutivo. En ese marco, la CGT intensificó contactos con gobernadores y referentes políticos de las provincias, aunque reconoció dificultades para concretar reuniones clave en los últimos días.
De cara a lo que viene, la conducción sindical anticipó que habrá definiciones tras un encuentro previsto para este viernes. Si bien admiten diferencias internas, desde la central remarcan que existe una posición común frente a la reforma laboral y advierten que no permanecerán pasivos ante un eventual avance del proyecto en el Congreso.