La industria cayó otro escalón y sigue 9,3% abajo de 2022


La actividad industrial en Santa Fe registró en septiembre de 2025 una leve caída interanual del 0,3%, según el último informe de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe). Aun así, el acumulado enero-septiembre muestra una suba parcial del 3,9% respecto del mismo período del año anterior. Sin embargo, la industria santafesina sigue lejos de los niveles previos: el índice de producción se ubicó 9,3% por debajo del valor alcanzado en 2022, lo que refleja que la recuperación continúa siendo incompleta.

En la comparación respecto de agosto, el indicador desestacionalizado mostró un avance del 1%, lo que sugiere un leve repunte de corto plazo. Pero el panorama general sigue condicionado por factores macroeconómicos adversos. Entre ellos, Fisfe destaca el impacto de los altos costos financieros derivados de la política monetaria —con una tasa Badlar cercana al 60%—, que encarece el capital de trabajo y limita las decisiones de producción e inversión.

A la presión financiera se suman otros factores: el menor volumen exportado de manufacturas industriales (MOI), que cayó 13,7% interanual en los primeros nueve meses del año; el aumento de las importaciones de bienes (+21,3% i.a.), que desplazan producción local; la pálida actividad de la construcción, con superficies autorizadas en retroceso; y una demanda interna debilitada, donde la actividad comercial creció apenas 1,1% interanual en agosto. Como resultado, el 60% de las ramas industriales analizadas mostró caídas.

El informe detalla que un amplio conjunto de actividades fabriles —entre ellas textiles, cuero y calzado, químicos, plásticos, minerales no metálicos, siderurgia, fundición, metalúrgicas y automotrices— aún no logra recuperar los niveles de producción de 2023 y, en varios casos, tampoco los de 2024. La persistencia de esta debilidad revela un entramado productivo que enfrenta dificultades para recomponer volúmenes en un contexto de demanda incierta y costos crecientes.

La industria cayó otro escalón y sigue 9,3% abajo de 2022

En el análisis por sectores, las mayores incidencias negativas provinieron de la industria siderúrgica (-4,03 puntos porcentuales), vehículos automotores (-1,13 p.p.), productos de metal y servicios de trabajo de metales (-0,49 p.p.) y maquinaria de uso general (-0,28 p.p.). Las variaciones interanuales sectoriales muestran caídas profundas: siderurgia (-45%) y vehículos automotores (-54%), entre las más pronunciadas.

En contraste, algunos sectores aportaron señales positivas. La maquinaria agropecuaria volvió a destacarse con un crecimiento del 25,9%, aportando 1,33 p.p. a la variación del índice industrial. También se registraron avances en productos lácteos (+10,1% y +0,64 p.p.), molienda de oleaginosas (+1,3% y +0,26 p.p.), carrocerías y remolques (+12,9% y +0,16 p.p.), y otros rubros como muebles, maquinaria de uso especial y fiambres y embutidos.

La evolución del comercio exterior también aporta matices. Mientras las MOI cayeron en volumen, las manufacturas de origen agropecuario (MOA) crecieron 4,4% en volumen y 2% en valor, con mejoras en productos lácteos y aceites vegetales. Los productos primarios mostraron un fuerte aumento: 26,7% en volumen y 18,5% en valor, impulsando la liquidación de divisas pero sin impacto directo sobre la actividad industrial local.

El empleo industrial tampoco ofrece señales de recuperación. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, desde inicios de 2024 hasta julio de 2025 se perdieron más de 1.700 empleadores industriales asegurados, equivalentes al 3,6% del total. A nivel nacional, el empleo asalariado registrado en la industria cayó 1,3% interanual en agosto, acumulando 18 meses consecutivos de retrocesos, con sectores como textiles, metalmecánica, automotrices y madera y papel entre los más afectados.

Finalmente, un reciente informe de la Unión Industrial Argentina muestra un escenario de heterogeneidad sectorial en septiembre. Mientras algunos rubros vinculados a la construcción y al sector automotor exhibieron mejoras mensuales, indicadores como el consumo de energía de grandes usuarios (-1,1%) dan cuenta de que la actividad general aún transita una senda de debilidad. Para Santa Fe, el desafío continúa siendo revertir la disparidad entre los sectores dinámicos y aquellos que no logran salir del estancamiento.





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