La entrega del trofeo que coronó a Rosario Central como campeón de la Liga Profesional 2025 generó un terremoto en el fútbol argentino. Entre comunicados oficiales, relatos de dirigentes y periodistas, y un clima de desconfianza generalizado, se afirma que el título fue impuesto sin consenso. La discusión promete seguir escalando dentro del mundo dirigencial.
El episodio estalló tras el comunicado de Estudiantes de La Plata, que negó haber votado cualquier reconocimiento en la reunión del Comité Ejecutivo. El club pincharrata aseguró que no existió votación alguna respecto del título otorgado a Rosario Central, y que la reunión no tuvo ese punto en agenda. Ese mensaje encendió las alarmas: ¿hubo realmente un proceso formal o se trató de un anuncio unilateral?
X de Estudiantes de La Plata
La reconstrucción más detallada llegó por parte del periodista Daniel Avellaneda, quien relató lo ocurrido dentro de las oficinas de la Liga Profesional el jueves, “el día que se entregó un título por decreto”. Según su versión, el encuentro comenzó con temas reglamentarios sobre el formato de competencia 2026, sin señales de lo que vendría después.
Cuando el tema deportivo quedó cerrado, Claudio “Chiqui” Tapia pidió la palabra. Anunció que se otorgaría un reconocimiento a Rosario Central por haber sido el equipo que más puntos sumó en la tabla anual. Los presentes, según Avellaneda, interpretaron que se trataba de un gesto simbólico. Incluso hubo saludos protocolares a Carolina Cristinziano, vicepresidenta canalla y esposa del presidente del club, Gonzalo Belloso.
Pero la sorpresa llegó de golpe. Tapia convocó al vicepresidente de River, Ignacio Villarroel, y al secretario general de Boca, Ricardo Rosica. Delante de todos, descubrieron una copa ya preparada para el campeón. Varios dirigentes quedaron descolocados: no hubo votación, no hubo debate y, según el periodista, los presentes aplaudieron “porque nadie se animaba a contradecir al dueño del circo”.
A partir de ese momento, la controversia estalló. Estudiantes insistió públicamente en que no acompañó ninguna aprobación, y que la copa fue impuesta por Tapia y Pablo Toviggino. Según Avellaneda, la maniobra “se cocinó mucho antes” y solo se formalizó en ese encuentro.
Mientras Rosario Central celebra su flamante título, el resto del fútbol argentino debate si se trató de un justo reconocimiento deportivo o una jugada política dentro del entramado dirigencial. Lo cierto es que la nueva copa ya está en manos del club rosarino.