Ver a la Selección Argentina definir la Copa del Mundo en Estados Unidos dejó de ser únicamente una cuestión de pasión para transformarse en un filtro económico implacable. Apenas la Albiceleste selló su victoria frente a Inglaterra en Atlanta, el mercado turístico y deportivo enloqueció por completo. Entre reventas oficiales de entradas que escalan a cifras imposibles y tickets aéreos de último momento que perforan la barrera de los cuatro millones de pesos, dar el presente este domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey exige hoy una billetera sin fondo.
El primer cachetazo a la ilusión llegó por el lado de las butacas. Lejos de la clandestinidad, la plataforma oficial de la FIFA habilitó este jueves una venta secundaria completamente legal que arrancó con precios de base fijados en 8.500 dólares para los sectores más alejados del campo de juego. Las mejores ubicaciones ya superan las cinco cifras y la tendencia indica que los valores seguirán subiendo a medida que se acerque el duelo contra el equipo español.
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Este brutal escenario financiero generó un dilema inesperado para aquellos afortunados que habían comprado sus tickets meses atrás: «Estamos tentados. Nos ofrecieron cinco mil dólares por cada una. Son 10 mil dólares. Por ahora, no, ni lo pensamos. Pero si la reventa sigue subiendo…», confesó una pareja de argentinos a Clarín, resumiendo a la perfección la encrucijada entre asegurar un negocio redondo o priorizar el amor por los colores.
A más de 8.000 kilómetros de distancia, la fiebre mundialista también hizo detonar los servidores de turismo en Argentina. Mientras los festejos copaban el Obelisco porteño el miércoles por la tarde, un ejército de hinchas se abalanzó sobre los buscadores web.
Para intentar absorber esta locura de último minuto, Aerolíneas Argentinas sumó dos salidas directas de urgencia programadas para el viernes 17 y el sábado 18. Sin embargo, subirse a la ilusión cuesta una verdadera fortuna: viajar desde Buenos Aires (con fechas del 18 al 21), llevando solo una mochila y asumiendo escalas, promedia hoy los 4.008.339 pesos. Y para los que ya están en territorio estadounidense, los pasajes internos tampoco perdonan, con tarifas de 982.517 pesos desde Atlanta o 601.351 pesos desde Miami.
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Una odisea en plena calle
Para los argentinos que ya están haciendo base en suelo norteamericano, la logística no es mucho más sencilla. El Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta se convirtió en un verdadero cuello de botella pocas horas después de la semifinal. La inmensa mayoría de las rutas hacia Nueva York obligaban a realizar escalas larguísimas, transformando una red aérea de primer mundo en un laberinto para miles de fanáticos y periodistas que necesitaban llegar rápidamente al noreste del país.
Ante este muro en las terminales, el plan B fue volcarse masivamente a las rutas, provocando un segundo colapso operativo. La estrategia de alquilar vehículos vació en tiempo récord el stock de la ciudad de Georgia. Las multinacionales Hertz y AVIS, al igual que ocurrió en instancias anteriores del torneo en Kansas, tuvieron que bloquear directamente la opción de reserva en sus páginas web porque ya no les quedaba un solo coche disponible en sus lugares de estacionamiento.
Con las llaves de un auto en la mano, los caminos se bifurcaron según el nivel de urgencia y resistencia. Algunos fanáticos están asumiendo el desgaste físico de realizar 1.400 kilómetros de asfalto en una travesía directa de 14 horas hasta Nueva Jersey. Otros optaron por una logística mixta: el equipo de enviados especiales del diario Clarín, por ejemplo, debió dividirse; mientras unos volaron a Chicago para conectar, otros manejaron dos horas hasta Chattanooga (Tennessee) para cazar desde allí un vuelo directo, demostrando que nadie quiere quedarse afuera de la cita histórica.
TC