Rosario y su área metropolitana atravesaron entre el miércoles 15 y la mañana del jueves 16 de abril un evento meteorológico bajo alerta amarilla emitida por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), caracterizado por precipitaciones intermitentes, alta humedad y vientos leves a moderados del sector sur. El fenómeno dejó un acumulado de agua cercano a los 8 mm hacia media mañana del jueves, tras una madrugada en la que las lluvias se intensificaron progresivamente luego de un inicio de jornada sin precipitaciones significativas.
Según los registros, el miércoles se presentó inicialmente estable con temperaturas cercanas a los 22 °C, humedad elevada (alrededor del 90 %) y vientos débiles. Hasta las 15 horas, el SMN reportaba apenas 2 mm de lluvia caída y sin ráfagas destacables. Sin embargo, durante la madrugada del jueves se produjo un cambio en las condiciones atmosféricas: la humedad ascendió por encima del 95 %, la temperatura descendió levemente y comenzaron precipitaciones persistentes desde aproximadamente las 2:30, con momentos de mayor intensidad.
Este comportamiento responde al ingreso de aire húmedo y la inestabilidad propia del sistema frontal que motivó la alerta amarilla. La rotación del viento hacia el sudeste y este-sudeste, junto con el aumento de ráfagas —que alcanzaron valores cercanos a los 18 km/h— favorecieron la continuidad de las lluvias durante las primeras horas del jueves. A medida que avanzó la mañana, el sistema comenzó a perder intensidad, permitiendo una mejora gradual: disminución de las precipitaciones, incremento de la radiación solar y leve recuperación térmica.
El balance del jueves 16 muestra temperaturas entre 19,9 °C y 22,1 °C (promedio de 20,4 °C), humedad sostenida en torno al 95 % y vientos predominantes del sector sur-suroeste. La presión atmosférica evidenció una leve caída durante la madrugada, estabilizándose posteriormente. Aunque las lluvias fueron protagonistas en las primeras horas, hacia el tramo final del relevamiento ya no se registraban precipitaciones significativas.
En este marco, el titular de la Dirección General de Gestión de Riesgos y Protección Civil, Gonzalo Ratner, señaló que “se trató de un evento dentro de los parámetros previstos para un alerta amarilla, sin impactos relevantes en la ciudad”, destacando que no se registraron situaciones críticas ni intervenciones de emergencia de gran magnitud
A su vez, indicó que el monitoreo permanente permitió “seguir la evolución del fenómeno en tiempo real y mantener informada a la población”, remarcando la importancia de estos sistemas de alerta temprana.
En términos generales, el episodio no generó consecuencias severas, manteniéndose dentro de un escenario de lluvias moderadas y condiciones controladas. En cuanto a la perspectiva, se informó que el alerta meteorológico cesó y, de acuerdo a las proyecciones actuales, no se esperan nuevos frentes lluviosos en la región al menos hasta el lunes 20 de abril, consolidando un período de estabilidad climática en el corto plazo.