La Municipalidad de Rosario, a través de la Secretaría de Cercanía y Gestión Ciudadana, llevó a cabo este jueves 4 de junio una jornada de co-creación en la histórica plaza Argentina de barrio Carlos Casado (Garay al 3000). La iniciativa, que busca integrar la mirada de la infancia en la planificación de los espacios públicos, es el resultado directo de las propuestas presentadas por las y los participantes de los Consejos de Niñas y Niños durante los encuentros de 2025.
Esta actividad se desprende, además, del proyecto ‘Compartimos la Vereda’, que propone la recuperación de estos ámbitos como lugares de convivencia y autonomía, promoviendo aceras más amplias, seguras y diseñadas especialmente para el juego libre.
La jornada contó con la participación de vecinas, vecinos, consejeras/os, integrantes de la vecinal San Martín de Güemes y de la comunidad educativa de la Escuela República del Líbano, quienes pensaron activamente ideas para mejorar su entorno.
Una plaza pensada por quienes la habitan
La participación ciudadana y el diseño participativo son el corazón de cada transformación en los barrios, pero esta vez se abrió el juego directamente a las infancias, replicando la experiencia que ya se vivió con éxito en la Plaza Chiodi. En esta oportunidad, alrededor de 40 alumnas y alumnos de 4° grado de la Escuela República del Líbano se convirtieron en los verdaderos protagonistas del proyecto.
Como son las y los más cercanos y quienes más usan el espacio, se sumaron a pensar y elegir la plaza que sueñan. Sus ideas guiaron la reconstrucción del sector de juegos y cada rincón recreativo. Fue así que surgieron diversas propuestas que van desde la incorporación de más juegos y áreas diversas hasta un ‘jacuzzi’.
Al respecto, la secretaria de Cercanía y Gestión Ciudadana, Vanesa Di Bene, remarcó el valor de esta modalidad de trabajo en el territorio: “Contar con la mirada de las infancias nos cambia por completo la perspectiva. Los chicos son los que más usan y habitan las plazas, y escucharlos nos permite proyectar espacios públicos mucho más humanos, seguros y divertidos, convirtiéndose en un lugar de encuentro real para todas las familias del barrio”.
Mediante distintos dispositivos lúdicos como recorridos en bicicletas públicas, cajas estenopeicas, estaciones de medición y ‘tentaculares’ (objetos de escucha), chicas y chicos se organizaron por grupos de colores y dejaron volar su imaginación para transformar el lugar.
Uno de los momentos a destacar estuvo a cargo de Alma y Geraldina, quienes se concentraron en investigar el recorrido que hacen las hormigas y los bichitos de la Plaza Argentina para evaluar si ese mismo circuito se puede replicar en los senderos peatonales para las personas que transitan por el espacio.
Plan de plazas e infraestructura
La iniciativa se inscribe dentro del Plan de plazas que lleva adelante la Municipalidad. Además del aporte y de los juegos elegidos por las y los chicos del barrio, el municipio prevé recuperar las veredas y senderos para caminar seguros, sumar nuevas áreas de descanso con mesas y bancos para los mates en familia, realizar mejoras en el arbolado y parquizado, y renovar la iluminación led para garantizar la seguridad y la comodidad de vecinas y vecinos. Así, a través de la co-creación, la plaza se transformará sumando la mirada y las ideas de las infancias, respondiendo a su manera de jugar y habitar el espacio público.
Este trabajo articulado es posible gracias a una alianza transversal entre las secretarías de Cultura y Educación, de Obras Públicas y Planeamiento y de Cercanía y Gestión Ciudadana.
En ese sentido, la directora a cargo de proyectos especiales de la Secretaría de Cultura, Carolina Balparda, destacó: «La mirada de las niñas y los niños nos muestra lugares que a los adultos no se nos hubieran ocurrido. En este barrio, con su grilla y su plaza tan particular, fueron los consejeros quienes identificaron este espacio como un lugar clave para potenciar el encuentro intergeneracional».
Así, esta jornada refuerza la convicción de que la participación ciudadana y el diseño colaborativo son el motor de la transformación urbana y afianza la célebre premisa del pedagogo Francesco Tonucci: una ciudad buena para los niños es, definitivamente, una ciudad buena para todos.