La segunda edición de la Semana del Clima Rosario, que se desarrolló del 14 al 16 de octubre, volvió a convertir a la ciudad en un espacio de encuentro y articulación para fortalecer la acción climática desde los territorios. La propuesta, organizada por la Municipalidad de Rosario y la Fundación Nueva Generación Argentina, se estructuró en torno a tres ejes vinculados a la agenda de la COP31 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se realizará en noviembre en Antalya, Turquía: Adaptación; Innovación productiva y transición justa; y Del acuerdo global a la acción local.
En ese marco, la Dirección General de Relaciones Internacionales tuvo el rol de conectar la agenda local con los debates globales. Esto se hizo a través de dos actividades que pusieron en primer plano a las ciudades y a las juventudes como protagonistas de la acción climática.
Del territorio a la acción global: Mercociudades rumbo a la COP31
El miércoles 15 de octubre se llevó a cabo el panel «Del territorio a la acción global: Mercociudades rumbo a la COP31». Fue un diálogo regional orientado a construir el posicionamiento de los gobiernos locales ante dos conferencias clave: la COP31 de cambio climático y la COP17 sobre diversidad biológica.
La actividad se enmarcó en el trabajo de la Vicepresidencia de Desarrollo Urbano Sostenible y Cambio Climático de Mercociudades, ejercida por Canelones -Uruguay- y Rosario. Partió de una premisa compartida: las ciudades se consolidaron como actores estratégicos frente a los desafíos globales, con nuevas formas de planificación, cooperación y acción territorial.
La apertura estuvo a cargo de Luciano Marelli, secretario de Ambiente y Espacio Público de la Municipalidad de Rosario. Destacó la importancia de que los gobiernos locales lleguen a las cumbres internacionales con una agenda propia y articulada.
Luego se desarrolló una ronda de intercambio moderada por María Julia Reyna, directora ejecutiva de ICLEI Argentina y Cono Sur. Participaron Lucila García, directora de la Agencia de Cooperación, Inversiones y Comercio Exterior de la Municipalidad de Santa Fe; Rodrigo González, director general de Gestión Ambiental de la Intendencia de Canelones; Lautaro Lorenzo, secretario de Relaciones Internacionales del Municipio de Esteban Echeverría, en representación de la Vicepresidencia de Relaciones Institucionales de Mercociudades; y Tania Paitta, integrante de la Secretaría Técnica Permanente de la red.
Las intervenciones giraron en torno a tres preguntas: cuáles son los principales obstáculos que enfrentan las ciudades para impulsar la acción climática local, y cómo pueden acompañarlas las redes; qué debería mejorar en la articulación multinivel (con gobiernos provinciales, nacionales y organismos multilaterales) para escalar las soluciones que ya se planifican e implementan; y cómo aprovechar mejor los espacios internacionales, en particular las COP.
En un segundo momento, Rodrigo González y Andrea Paoloni, directora general de Acción Climática y Calidad Ambiental de Rosario, presentaron el trabajo de la Vicepresidencia durante 2026 y el posicionamiento hacia la COP31. Por su parte, Leonardo Herou, director de Desarrollo Ambiental de la Intendencia de Montevideo, compartió de forma virtual el posicionamiento de la Unidad Temática de Ambiente y Desarrollo Sostenible hacia la COP17 de biodiversidad. El cierre estuvo a cargo de Roberto Barbieri, director de Relaciones Internacionales de la Municipalidad de Rosario.
Cumbre Joven: juventudes que transforman el territorio
Así como en la edición 2025, la Semana del Clima incluyó una Cumbre Joven, de la que participaron los grupos de jóvenes que llevan adelante proyectos climáticos financiados por el Fondo Jóvenes en Acción Climática. El encuentro permitió visibilizar iniciativas concretas nacidas en los barrios. También reafirmó que las juventudes tienen un rol activo en la construcción de respuestas frente a la crisis climática.
La ciudad como actor en la agenda climática global
Ambas actividades expresan la estrategia de internacionalización de Rosario: llevar la experiencia local a los espacios de decisión global y traer al territorio aprendizajes, alianzas y oportunidades de cooperación. Por un lado, la articulación con ciudades de la región para construir una voz común de cara a las COP. Por otro, el impulso a proyectos juveniles con impacto directo en los barrios. Las dos expresan una misma convicción: la acción climática se juega tanto en las cumbres internacionales como en el territorio, y las ciudades, son el puente entre ambos niveles.