Los precios del petróleo volvieron a caer este lunes 25 de mayo por debajo de los US$100 por barril, en una rueda marcada por la expectativa de que Estados Unidos e Irán avancen hacia un entendimiento que permita reabrir el Estrecho de Ormuz, una vía crítica para el comercio mundial de crudo y gas natural licuado.
Según consignan las agencias internacionales AFP y Reuters, el mercado reaccionó con una baja fuerte del petróleo y una recuperación de las bolsas internacionales. La lectura de los inversores fue inmediata: si Ormuz vuelve a operar con mayor normalidad, se reduce parte de la prima de riesgo que venía empujando los precios de la energía desde el inicio del conflicto en Medio Oriente.
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A nivel local no habrá mercados en el día de la fecha por el feriado patrio del 25 de mayo.
En cuanto al precio internacional del crudo, Reuters señaló que el Brent caía alrededor de 5% y operaba cerca de los US$98,73 por barril, mientras que el West Texas Intermediate se ubicaba en torno a los US$91,79. Por su parte, AFP, registró hacia el mediodía europeo una baja de 5,6% para el Brent, hasta US$94,61, y de 5,7% para el WTI, hasta US$90,94. En todos los casos, la señal fue la misma: el crudo devolvió parte de la suba acumulada por el riesgo geopolítico.
Ormuz, el dato que mueve al petróleo
El Estrecho de Ormuz se convirtió en el punto central de la rueda. Antes de la guerra, por esa vía pasaba cerca de una quinta parte de los envíos mundiales de petróleo y gas natural licuado, por eso, cualquier noticia sobre una eventual reapertura impacta de lleno en los precios de la energía y en las expectativas de inflación global.
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El presidente estadounidense Donald Trump dijo durante el fin de semana que Washington y Teherán habían “negociado en gran medida” un memorando de entendimiento para poner fin al conflicto y reabrir la vía fluvial. Sin embargo, también aseguró que había pedido a sus representantes no precipitarse en ningún acuerdo con Irán.

Del lado iraní, el tono fue más prudente. El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán afirmó que se habían alcanzado conclusiones sobre varios temas, pero aclaró que eso no significaba que Teherán estuviera cerca de firmar un acuerdo. Esa falta de definición fue el límite al entusiasmo del mercado: los activos subieron, pero con una cautela de fondo.
Las bolsas aprovecharon el alivio
La baja del petróleo alimentó el apetito por riesgo. En Asia, el Nikkei 225 de Japón subió cerca de 3% y superó por primera vez los 65.000 puntos. Reuters también informó que las acciones de Taiwán cerraron en máximos históricos.
En Europa, el índice paneuropeo STOXX 600 avanzó 0,7%, mientras que los futuros del Nasdaq subieron 1,4% y los del S&P 500 ganaron 1%, en una jornada con menor liquidez por los feriados en Estados Unidos, Reino Unido, Hong Kong y otros mercados europeos.

También hubo mejoras en los mercados del Golfo. Dubai subió 2,4%, con avances en firmas como Emaar Properties y Emirates NBD, mientras Abu Dhabi ganó 0,9%. Qatar, en cambio, retrocedió 0,6% luego de una fuerte suba previa.
El rebote tuvo una explicación simple: menos riesgo de disrupción energética implica menor presión sobre costos, inflación y tasas. Eso mejora el humor de los inversores, en especial en sectores sensibles al precio del combustible, como transporte, aerolíneas, industria y consumo.
El dólar perdió terreno
El movimiento no se limitó a las acciones y al petróleo. El dólar estadounidense también retrocedió frente a varias monedas, ya que los inversores redujeron posiciones defensivas ante la posibilidad de una salida diplomática.
Reuters informó que el índice dólar bajaba alrededor de 0,2%, mientras que el euro avanzaba a US$1,11639 y la libra esterlina subía a US$1,34865. Frente al yen, el dólar cedía hasta 158,94 yenes.
La señal es consistente con una rueda de mayor tolerancia al riesgo: cae el crudo, suben las acciones, baja el dólar refugio y los inversores vuelven a mirar activos más expuestos al ciclo.
La inflación sigue en el centro de la escena
El alivio de este lunes no borra la preocupación de fondo. El conflicto en Medio Oriente ya había empujado los precios de la energía y modificó las expectativas globales sobre tasas de interés. El problema para los bancos centrales es que un petróleo caro no queda encerrado en las pantallas financieras: se traslada a combustibles, transporte, alimentos, fertilizantes, logística y costos de producción.
Por eso, el mercado mira de cerca qué hará la Reserva Federal en Estados Unidos. Si el petróleo baja de manera sostenida, podría aliviar parte de las expectativas inflacionarias. Pero si la tensión vuelve o si Ormuz no se normaliza, el riesgo es que los bancos centrales mantengan una postura más dura por más tiempo.
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Chris Weston, jefe de investigación de Pepperstone, resumió para AFP el clima de mercado al señalar que los inversores se enfocaron menos en la fecha concreta de una resolución y más en el tono de los titulares. Para los mercados, el dato decisivo fue que la narrativa volvió a moverse hacia algún tipo de acuerdo, aunque todavía no haya certezas.
Una baja que no devuelve al petróleo a la normalidad
Los analistas citados por Reuters advierten que incluso si hay una resolución de corto plazo, los precios del petróleo podrían seguir elevados respecto de los niveles previos a la guerra. La razón es que la disrupción de la cadena de suministro no se corrige de un día para el otro y el riesgo geopolítico no desaparece con un anuncio.
Barclays mantuvo la semana pasada su previsión promedio para el Brent en US$100 en 2026, aunque advirtió que los riesgos siguen sesgados al alza. Ese dato muestra que el mercado no descuenta una vuelta rápida a un escenario de energía barata.
La rueda de este lunes 25, aunque mejoró la foto diaria, no fue una normalización completa. Fue una descompresión. El petróleo bajó porque los inversores empezaron a poner precio a un escenario menos extremo, pero todavía falta lo principal: saber si habrá acuerdo, cuándo se reabrirá Ormuz y bajo qué condiciones.
Fuente AFP y Reuters
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