Una serie de acontecimientos y gestos desplegados en las últimas semanas por las administraciones de Javier Milei y Maximiliano Pullaro hacen notar que la relación entre ambos mandatarios se encuentra nuevamente en una fase de tire y afloje para mantener la relación de paridad o, al menos, de mutua dependencia.
Es que Pullaro desarrolla, desde el inicio de su gestión, una relación ambivalente con el titular del Ejecutivo nacional, acompañándolo en proyectos claves para su política de «déficit cero» —como las reformas en ciernes—, al tiempo que aprovecha cada muestra de debilidad por parte del presidente para desplegar su cuota de poder territorial.
Así y como en varias otras ocasiones, el mandatario santafesino envió a su ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, a levantar la voz contra una de las espinas que más les duele a la coalición de Unidos: la falta de inversión en infraestructura y en el arreglo de las rutas nacionales.
La ocasión le fue propicia gracias al equipo económico de Milei. Fue cuando Luis Caputo le pidió al propio Pullaro que liquidara los dólares que le fueron habilitados para endeudamiento, unos 800 millones de dólares, a fin de conseguir las divisas necesarias para afrontar el vencimiento de deuda del próximo 9 de enero.
“Caputo quería que Pullaro liquidara ahora los 800 millones de dólares para engrosar las reservas y acercarse a los 4.324 millones de dólares que necesita (Caputo) para el 9 de enero y que todavía no tiene”, se hizo notar en una nota de LPO.
Pero lejos de hacerle caso, Pullaro aprovechó la ocasión para enviar un mensaje de firmeza: primero avisó que los dólares de Santa Fe “se cuidan” por encima de toda “presión” externa. Luego fue Enrico quien se encargó de hacer un raid mediático para exigir más obra pública.
En una de las entrevistas concedidas, el ministro santafesino hizo notar que el impuesto a los combustibles “se cobra de manera automática y permanente», y que entre 2020 y 2024 permitió recaudar «alrededor de cuatro mil millones de dólares”.
“Ese dinero no se está usando para lo que fue creado. Hay fondos, pero no hay decisión política para mantener las rutas”, planteó Enrico en diálogo con LT9. A lo que agregó: “Las rutas nacionales ya son peligrosas en días de lluvia, pero también cuando no llueve. Puede generar tragedias y muertos.”
No es la primera vez que el ministro hace este tipo de declaraciones, ni será la última, dado que les interesa notar que de 2023 a esta parte ya visitaron 12 veces la Casa Rosada, para pedir mayores inversiones en la provincia, aunque sin éxito.
¿Tendrán mayor suerte esta vez? Dependerá de cómo resuelvan Milei y Caputo los vencimientos de sus deudas; también del tejido de alianzas en el Congreso para que sus iniciativas no dependan de la voluntad de los mandatarios provinciales, o al menos de los del “centro” como Santa Fe y Córdoba.
Por lo pronto, el Ejecutivo nacional parece haber ganado el primer “chico” al anunciar que ya cuenta con el dinero para pagar los vencimientos del viernes próximo, a partir de la toma de un crédito Repo por 3 mil millones de dólares, bajo una tasa de 7,4% anual.
«Se trata de un acuerdo con seis bancos y utilizará como garantía parte de la tenencia de títulos Bonar 2035 y 2038 en manos del Central» , destacó Clarín a partir de sus fuentes oficiales. En paralelo, el Tesoro anunció la compra de más de 500 millones de dólares con lo obtenido de la concesión de las represas hidroeléctricas del Comahue.
Esta bocanada de aire y la actitud pseudocombativa de Pullaro explican, al parecer, la contraofensiva de Milei. Es que por estas horas el presidente envió a su ministro del Interior, Diego Santilli, a recorrer diez provincias para avanzar en negociaciones que les permita sacar la reforma laboral. Se trata de una hoja de ruta en la que sorpresivamente no figura la Casa Gris santafesina.