El radicalismo de Córdoba entra en una nueva etapa, anclada en el poder recargado de Rodrigo de Loredo. Tras una áspera interna librada en la Junta Electoral Provincial (JEP) y los tribunales federales, la oficialización de la lista única Generación X dio paso a la proclamación de autoridades —Resolución JEP N.° 22/2026— y al nuevo tablero boina blanca para el período 2026-2028.
El traspaso del mando por parte de Marcos Ferrer, sellará el martes la llegada a la “botonera partidaria” de Matías “el Ruso” Gvozdenovich, convertido en socio político central de De Loredo. La postal del abrazo en la Casa “Blanca” Radical entre el halcón parlamentario y el precandidato a gobernador ante la militancia escenificará una conducción con hegemonía interna sin atenuantes.
“El Ruso va a tener más poder interno que Eduardo Angeloz en los 80”, afirmaron dos radicales, en una comparación destinada a dimensionar el peso que tendrá la nueva conducción. Una posición excepcional dentro de la historia reciente del radicalismo cordobés.
Las cartas de la nueva gestión
Gvozdenovich mantiene bajo estricta reserva los anuncios de su discurso inaugural. Sin embargo, los trazos gruesos de su hoja de ruta quedaron plasmados en sus recientes definiciones a Perfil Córdoba: avanzar hacia un perfil marcadamente opositor, ordenar la estructura interna y “desperonizar” al radicalismo.
“No vamos ni a abuenarnos, ni a abrazar a los que trabajaron con el PJ”, lanzó hace pocos días, con tono de halcón. La línea estratégica es clara: cerrar filas, marcar la cancha al oficialismo provincial de Martín Llaryora y consolidar un núcleo duro sin fisuras de cara al turno electoral de 2027.
Quién es quién en la nueva cúpula de poder
El mapa consagrado por la Resolución N.° 22/2026 muestra un diseño en el que el deloredismo blindó las áreas ejecutivas, apoyado en el músculo de intendentes y legisladores departamentales.
La presidencia queda en manos de Gvozdenovich, socio político clave de De Loredo y actual jefe del bloque de la UCR en la Unicameral. Su desembarco en el sillón principal del Comité Provincia ratifica la centralidad del bloque de legisladores como usina política del espacio.
La vicepresidencia 1° es para Abra “Chochi” Molina (Alta Gracia, departamento Santa María), dirigente enmarcada en el espacio de Mario Negri, mientras que la vicepresidencia 2° la ocupará Roberto Hugo Herrera, exintendente de Villa del Rosario y referente deloredista de Río Segundo.
En la nómina de las 15 secretarías titulares se observa una cuidada ingeniería que combina territorialidad de la bancada UCR en la Legislatura, referentes locales y el núcleo duro de la conducción deloredista.
Músculo territorial y legislativo. Se destaca la presencia de legisladores departamentales y exintendentes de peso en sus zonas, como Ariel Grich (Río Cuarto, ex titular del Foro de Intendentes Radicales), Oscar Elías Saliba (General Roca, exintendente de Huinca Renancó), Fernando Luna (Cruz del Eje, exintendente de Villa de Soto), Víctor Eduardo Molina (Totoral, presidente de la Comunidad Regional) y Alfredo Nigro (General San Martín, dirigente de Villa María con trayectoria técnica en la Unicameral).
Gestión de intendencias y comunas. Ocupan casilleros estratégicos Lorena Peralta (intendenta de La Puerta, Río Primero, deloredista pura) y la exdiputada nacional Gabriela Brower de Koning, en representación del armado del intendente de Río Tercero.
El círculo íntimo del exdiputado. En la mesa ejecutiva sobresale Sofía Aguad, identificada como “el jefe” de De Loredo por su rol de “secretaria general”, exdirectora del bloque y asesora parlamentaria. En el esquema joven y digital se ubica Agustín Torres, referente de la militancia de redes. También ingresan Lucía Verónica Allende (concejal de Alta Gracia y actual presidenta del Foro Radical de ediles) y Sol Mariel Aceto (ex Juventud Radical).
Equilibrios y alianzas internas. El armado integra a Edgard Arnoldo Larrea (Punilla, cuñado de Mario Decara), Guadalupe Mias (esposa de Sergio Piguillem y dirigente de Asamblea Radical), Cecilia Andrea Fernández (Villa María, históricamente vinculada a Negri, pero ahora más cerca del deloredismo) y María Araceli González (dirigente deloredista de Canals, Unión).
Músculo nacional
El tramo de delegados ante el Comité Nacional refleja la proyección del radicalismo cordobés en la política porteña y la rosca federal, con cuatro fichas de fuerte peso propio.
Marcos Ferrer. El intendente de Río Tercero y presidente saliente del Comité Provincia será el primer delegado. Mantendrá el puente directo con la mesa nacional por sus lazos con Emiliano Yacobitti y la conducción del santafesino Leonel Chiarellla.
María Soledad Carrizo. La exdiputada nacional y actual funcionaria nacional en el INAES. Es la representante radical —no orgánica— que integra la mesa política de la alianza con La Libertad Avanza en Córdoba que encabeza Gabriel Bornoroni.
Javier Bee Sellares. Referente del núcleo Consenso Causa Federal, actual interventor de la Lotería Correntina, vicepresidente de la UCR Nacional y precandidato a intendente de la Capital.
Natalia González. Dirigente del departamento Presidente Roque Sáenz Peña y referenciada de forma directa en el deloredismo puro.
Tribunales de Conducta y de Cuentas
En los organismos de contralor interno también se refleja la alineación con el esquema de De Loredo y sus aliados de Generación X.
Tribunal de Conducta. Queda encabezado por Héctor Hugo Cugat, quien revalida mandato, y Melina Garetto, dirigente deloredista y esposa de Esteban Bria. Completan el estamento el histórico dirigente carlospacense Lucas Sebastián Durán (Asamblea Radical), María Fernanda Pérez Ale (revalida posición) y el abogado laboralista y societario José Ramón Ibáñez.
Tribunal de Cuentas. La nómina está encabezada por Mariana Costa (vocal por la minoría del Tribunal de Cuentas en la Municipalidad de Córdoba), flanqueada por Diego Daniel Blengino (exjefe comunal de Los Cóndores) y Gabriela Testaferri (dirigente gremial de la Unión de Personal Superior)
A este esquema se suma la conducción del Congreso Provincial, en manos de la legisladora Alejandra Ferrero (del riñón de De Loredo). En el máximo órgano deliberativo, el oficialismo ostenta una relación de fuerzas de “80 a 20”, superando holgadamente los dos tercios requeridos para definir con manos propias la política de coaliciones rumbo a 2027.
Con la botonera partidaria bajo su control, la suma del aparato territorial del interior y una mayoría absoluta en el Congreso Provincial, el esquema de De Loredo y Gvozdenovich toma el mando de la UCR para ordenar la casa y encarar la carrera hacia 2027.