El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el bloqueo naval del estrecho de Ormuz y ordenó a la Marina interceptar cualquier embarcación que intente ingresar o salir de la zona. La decisión fue comunicada a través de Truth Social, donde también advirtió que responderán con dureza ante cualquier ataque iraní contra buques estadounidenses o civiles.
La escalada se produce luego del fracaso de las negociaciones mantenidas en Islamabad, donde delegaciones de ambos países mantuvieron cerca de 20 horas de conversaciones. Según Trump, el diálogo avanzó en varios puntos, pero fracasó en el aspecto central: el programa nuclear iraní. “Irán no está dispuesto a abandonar sus ambiciones nucleares”, sostuvo el mandatario.
En ese contexto, el presidente ordenó interceptar incluso a los barcos que hayan pagado peaje a Irán y anunció el inicio de operaciones para destruir minas en el estrecho. También lanzó fuertes advertencias contra Teherán, asegurando que cualquier agresión será respondida militarmente, en un tono que marca un endurecimiento significativo de la postura estadounidense.
El estrecho de Ormuz se ha convertido en el eje del conflicto, ya que por allí transitaba cerca de una quinta parte del petróleo mundial antes de su cierre efectivo. La interrupción de esta vía estratégica genera preocupación global por su impacto en los mercados energéticos y en la estabilidad de la región.
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue de cerca la evolución del conflicto, ante el riesgo de una escalada mayor en el Golfo Pérsico. El desenlace de esta crisis podría definir no solo el futuro de las relaciones entre Washington y Teherán, sino también el equilibrio energético global en las próximas semanas.