En tiempos de aplicaciones, perfiles y conversaciones que a veces no llegan nunca al encuentro, hay quienes prefieren volver a la vieja fórmula de sentarse frente a frente. Mirarse, conversar unos minutos y descubrir si del otro lado hay algo que despierte curiosidad. En Rosario, esa posibilidad tiene nombre propio: Cruces Rosario, que el viernes 13 de noviembre tendrá una nueva edición de sus encuentros de citas rápidas.
La convocatoria será a las 21.30 en el bar 595, de Cochabamba al 595, y esta vez tendrá una novedad: dos grupos de edades, uno de 40 a 55 años y otro para mayores de 55, sin límite máximo. La división responde a un pedido que Daiana Aguirre, creadora de la propuesta, viene escuchando de los participantes, especialmente de los hombres, para que las edades sean más cercanas y nadie sienta que queda fuera de lugar.
La mecánica conserva su atractivo: cada mujer tiene asignada una mesa y los hombres van rotando cada siete minutos. Una campana marca el final de cada charla y el comienzo de la siguiente. La organización prevé alrededor de 12 participantes de cada lado por grupo. Después de las rondas, llega una cena compartida para prolongar el encuentro sin la presión del cronómetro.
Pero la idea no es que cada conversación tenga que terminar necesariamente en una historia de amor. Aguirre busca ampliar las posibilidades: una atracción, una amistad, alguien con quien tomar un café o, simplemente, una experiencia distinta. Por eso introdujo un cambio en los formularios que completan los participantes: ahora les pide que elijan al menos a una persona, aunque sea con interés de amistad. La intención es que se permitan conocer a alguien más allá de las primeras expectativas.
El regreso de los lentos
La última experiencia dejó una postal que resume el espíritu de la iniciativa. Durante la fiesta aniversario de Cruces Rosario, realizada el 17 de octubre y a la que asistieron 95 personas, Aguirre propuso un momento de música lenta, de esos que parecen haber quedado archivados en otra época. En medio del baile, dos participantes se eligieron y, según contó la organizadora, ahora están saliendo.
“Está bueno que vuelvan los lentos a Rosario”, dice Aguirre, que no descarta sumar en futuros encuentros otras actividades, como una noche de karaoke. La propuesta, sin embargo, para el viernes 13 seguirá concentrada en las citas rápidas.
Los resultados alimentan el entusiasmo: en el último encuentro de este formato se formaron 11 matches. El procedimiento habitual es que cada participante indique en un formulario con quién le gustaría continuar el contacto. Si la elección es mutua, Aguirre les facilita los teléfonos. La historia posterior ya no depende de la organización.
La cena también forma parte de la experiencia y busca que la noche no termine cuando se completa la ronda. El pase cuesta 47.000 pesos e incluye una consumición –con o sin alcohol–, pizza libre, papas, aros de cebolla y snacks. Para quienes necesitan una alternativa sin gluten, se ofrece un menú apto para celíacos, con ensalada César.
Aguirre lleva dos años organizando comunidades de amistad y salidas, primero de mujeres y luego mixtas. De esa experiencia surgió la idea de generar espacios para que las personas puedan conocerse en otro contexto. Cruces Rosario nació con esa apuesta: recuperar el cara a cara y abrir una puerta a vínculos que pueden ser románticos, amistosos o algo que todavía no tiene nombre.
La inscripción requiere reserva anticipada (al 3412595094) y los cupos son limitados. La información y las consultas se reciben a través de Instagram, en @cruces_rosario.