El Ministerio de Economía colocó un extra de $4 billones que el Tesoro obtuvo en un rollover de una licitación en cuentas de bancos privados para dar liquidez. Una maniobra que da liquidez a un mercado de tasas altas y astringencia monetaria y que generó una jornada frenética de especulaciones en la City porteña, que empieza a hablar de la incidencia del Palacio de Hacienda en la política monetaria.
La decisión, que confirmó PERFIL con fuentes oficiales, valida las hipótesis que ya manejaban las principales mesas de dinero en el microcentro, expone una doble medida y confusa con la accionar del Banco Central: días atrás, el presidente de la entidad, Santiago Bausili, había asegurado que los niveles de liquidez eran los correctos y que no habría modificaciones, por ejemplo, en los encajes bancarios.
El Tesoro colocó los pesos tomados en la licitación en el sistema financiero en vez de la cuenta que tiene en el BCRA. El ruido inicial se había gestado luego de que la Secretaría de Finanzas captara $12,21 billones en efectivo el pasado 29 de julio, logrando un rollover del 144,5% frente a vencimientos por $8 billones. Sin embargo, el diferencial positivo de $3,8 billones nunca apareció registrado en la autoridad monetaria.
Consultado sobre su paradero, el propio Bausili había alimentado la incertidumbre del mercado con una respuesta evasiva. “No tengo mucha respuesta, porque es una pregunta que corresponde hacer al Tesoro. No creo que hayan desaparecido. Puede ser que no las haya traído acá. Estoy seguro que si buscamos bien en algún lado están», declaró en conferencia de prensa ante la pregunta de la agencia Bloomberg.
El rastro del dinero y las hipótesis de la City
La falta de trazabilidad inmediata generó un tendal de teorías durante el fin de semana. Las consultoras financieras rastrearon la ruta del dinero en los balances diarios. Un informe de 1816 anticipó los depósitos en pesos del Tesoro en el BCRA no subieron el viernes posterior a la licitación, sino que bajaron $0,26 billones. Los datos revelaban que el fisco eludió su operatoria habitual. Habitualmente, el último día de cada mes, los depósitos públicos en bancos caen cerca de $3 billones por el pago de sueldos. Sin embargo, el 31 de julio, fecha de liquidación de los títulos, los depósitos públicos en bancos aumentaron sorpresivamente $1,5 billones.
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En términos prácticos, esta confirmación de que el Palacio de Hacienda fondeó al sistema comercial funciona como una inyección de pesos encubierta. El mercado lee este movimiento como una intromisión directa de la cartera de Luis Caputo en la política monetaria. Es un hecho que genera fricción ante el cerrojo de los encajes que se mantiene desde el BCRA, cuestionado por los bancos comerciales y por el mercado en un esquema de tasas activas altas que afecta al consumo y la producción.
El rol de la banca pública y el frente externo
La segunda hipótesis de peso fue elaborada por la consultora Eco Go, que apuntó los cañones al financiamiento de la banca pública. El análisis de la firma sugería que parte de esos fondos fue a las cuentas del Banco Nación. Aunque los depósitos del Tesoro en el sistema financiero rondaban los $14 billones a mayo, estos no son íntegramente líquidos, sino que funcionan como un fondeo de mayor duración.
Para la firma de Marina Dal Poggetto este movimiento tiene un doble impacto en la economía real. Por un lado, un efecto fiscal directo destinado a la cancelación de la deuda flotante, que en junio había trepado $2,2 billones. Esto implica un aumento del gasto público base caja que podría dinamizar sectores golpeados como la construcción y la industria. Por otro lado, genera un efecto crediticio: al dotar de mayor fondeo al Nación, se habilita la capacidad de la entidad para lanzar líneas de préstamos subsidiados al consumo.
En las mesas de dinero también había escalado una especulación netamente orientada a la restricción externa, señalaron fuentes de la City a este medio. La lectura inicial de los operadores fue que el Tesoro, impedido de emitir dólares, necesitaba disponibilidad líquida de pesos para comprarle divisas al Banco Central. Ese paso contable es clave para hacer frente a los próximos vencimientos de deuda externa con organismos internacionales y bonistas privados bajo legislación extranjera.
El radar de Wall Street y el plano político
El ruido técnico rápidamente escaló al plano político. Tras una serie de cuestionamientos públicos, la diputada oficialista Marcela Pagano deslizó denuncias sobre fondos sin destino trazable. La respuesta del ministro de Economía no tardó en llegar por redes sociales y con tono judicial. Caputo afirmó que los fondos son ”de pública trazabilidad” y advirtió a la legisladora que le iniciará una querella por calumnias y por imputarle falsamente un delito, prometiendo “donar un eventual resarcimiento a una institución de bien público”.
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Mientras el oficialismo dirime sus internas, en Wall Street el episodio encendió luces amarillas. En los pasillos de las principales firmas de inversión neoyorquinas, operadores apuntaron a que este tipo de novelas financieras refleja un estilo de gestión que atenta contra la construcción de confianza. Las fuentes del mercado señalaron que, si bien la administración libertaria busca desesperadamente comprimir el riesgo país, la falta de transparencia en operaciones de esta magnitud genera el efecto contrario. “Sumar incertidumbre e inyectar ruido político en un momento donde las variables macroeconómicas aún se están ordenando, solo paraliza la toma de decisiones de los inversores institucionales”, planteó un trader de la Gran Manzana.
Para los fondos del exterior, el salto definitivo de los activos argentinos y el regreso a los mercados de crédito voluntario ya no dependen exclusivamente del ajuste fiscal, sino de una validación institucional sostenida. Este reclamo de mayor claridad no es exclusivo del sector privado. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ya le había exigido al equipo económico una mejora sustancial en su estrategia de comunicación, sugiriendo como indispensables el retorno del Informe de Política Monetaria (IPOM) y las conferencias de prensa regulares.
AM/DCQ